CRAWL Y HOSPITAL BRITÁNICO – HÉCTOR VIEL TEMPERLEY – JAMPSTER LIBROS – 78 PÁGINAS

Sobre el autor

Nacido en 1933 en Buenos Aires, fue autor de nueve libros, publicados entre 1956 y 1986, un año antes de su fallecimiento. Esta edición reúne dos de sus libros más importantes publicados como autoediciones en los años ochenta, además de un poema aparecido muchos años después de su muerte y una entrevista hecha por Sergio Bizzio. «Seré un místico, un poeta surrealista, cualquier cosa, pero no religioso…», afirmó en ella. El siguiente fragmento corresponde a Hospital británico.  

HOSPITAL BRITÁNICO / MES DE MARZO DE 1986

(Versión con esquirlas y «Christus Pantocrator»)

Pabellón Rosetto, larga esquina de verano, armadura de mariposa:
  mi madre vino al cielo a visitarme.
 
Tengo la cabeza vendada. Permanezco en el pecho de la Luz horas y
  horas. Soy feliz. Me han sacado del mundo.
 
Mi madre es la risa, la libertad, el verano.
 
A veinte cuadras de aquí yace muriéndose.
 
Aquí besa mi paz, ve a su hijo cambiado, se prepara —en Tu llanto—
  para comenzar todo de nuevo.
 
Hospital Británico
 
¿Quién puso en mí esa misa a la que nunca llego? ¿Quién puso en
  mi camino hacia la misa a esos patos marrones —o pupitres con
  las alas abiertas— que se hunden en el polvo de la tarde sobre la
  pérgola que cubría las glisinas? (1984)
 

Hospital Británico

Voy hacia lo que menos conocí en mi vida: voy hacia mi cuerpo. (1984)
 
Pabellón Rosetto
 
Aquella blanca pared nueva, joven, que hablaba a las palmeras de

  una playa —enfermeras de pechos de luz verde— en una fotografía

  que perdí en mi adolescencia.

Pabellón Rosetto
 
Soñé que nos hundíamos y que después nadábamos hacia la costa
  lentamente y que de nuestras sombras de color verde claro huían
  los tiburones. (1978)
 
Pabellón Rosetto
 
Si me enseñaras qué es el verde claro… (1978)
 
Pabellón Rosetto
 
Es difícil llegar a la capilla: se puede orar entre las cañas en el viento
  debajo de la cama. (1984)
 
«Christus Pnatokrator»
 
La postal tiene una leyenda: « Christus Pantokrator, siglo XIII».
 
A los pies de la pared desnuda, la postal es un Christus Pantokrator
  en la mitad de un espigón larguísimo. (1985)
 

«Christus Pantokrator»

Entre mis ojos y los ojos de Christus Pantokrator nunca hay piso.
  Siempre hay dos alpargatas descosidas, blancas, en un día de viento.
 
Con la postal en el zócalo, con Christus Pantokrator en el espigón
  larguísimo, mi oscuridad no tiene hambre de gaviotas. (1985)
 
«Christus Pantokrator»
 
La postal viene de marineros, de pugilistas viejos en ese bar estrecho
  que parece un submarino —de madera y de latas— hundiéndose
  en el sol de la ribera.
 
La postal viene de un Christus Pantokrator que cuando bajo las per-
  sianas, apago la luz y cierro los ojos, me pide que filme Su silencio
  dentro de una botella varada en un banco infinito. (1985)
 
«Christus Pantokrator»
 
Delante de la postal estoy como una pala que cava en el sol, en el
  Rostro y en los ojos de Christus Pantokrator. (1985)
 
Sé que solo en los ojos de Christus Pantokrator puedo cavar en la
  transpiración de todos mis veranos hasta llegar desde el esternón,
  desde el mediodía, a ese faro cubierto por alas de naranjo que
  quiero para el niño casi mudo que llevé sobre el alma muchos
  meses. (Mes de abril de 1986)

 

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