Mover el agua

Mover el agua

Camila Fadda Gacitúa

56 páginas

Los Perros Románticos

El movimiento en Mover el agua es relevante, primero, porque solo lo quieto puede moverse, y la poeta se encarga de construir la quietud en distintos aspectos durante todo el libro, una quietud trabajada, pulcra, consistente y sólida. Segundo, porque solo cuando hay fenómenos opuestos, pueden aparecer sin ruido. Nadie subrayaría el movimiento en un río tormentoso. Camila Fadda lo sabe y se encarga de equilibrar los elementos con los que trabaja de modo tal que, verso a verso, movimiento y quietud mantengan su independencia sin anularse: «¿Has visto la sombra / de algo leve posado en el agua? // una pluma un insecto / una semilla de cardo… // ¿Has visto lo líquido volviéndose elástico / sosteniendo la belleza por un instante / para nada y para nadie?»

El agua en Mover el agua tiene que ver con la omnipresencia del elemento. Agua el erotismo o la tristeza: «Llueve. / Todo llueve. […] Yo quieta viéndome / las íntimas catástrofes / y el corazón que flota/ en lo anegado». Agua en la confusión de ser la misma persona, pero no: «No re conocí esquinas ni paredes / me bañé en agua exuberante / y por un rato estuve / ahogándome en la gota. // Me vestí con lo de ayer / pero hoy arrastré las mangas / y también los pantalones que / no se sujetaban a mis caderas. // Todo me quedaba grande / o le fui quedando al mundo tan ajena».

Tengo muchas (personalísimas y deliberadas, lo confieso) formas de discriminar poetas por sus operaciones. Para mí existe una querella entre quienes alumbran el movimiento —poetas del montaje, de largos poemas y grandes extensiones— y los que, en cambio, apuestan por encontrar en el mundo un huequito para que el continuo se detenga y el lector, así como la poeta, sienta con plenitud el peso de la materia en su fuerza suspendida.

A Camila Fadda Gacitúa la sitúo en el grupo de los segundos. Últimamente, con el momento extraño en el que vivimos, es al que recurro para encontrar el eje: «Me posé sobre el agua / y la tensión que fue del cuerpo / es ahora de la superficie y así / me mantuve a flote sin esfuerzo».

 

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