Vueltas de páginas, vueltas olímpicas

Se acaba el año y comienza otro, de una realidad interrumpida desde octubre del 2019. Escribo con el pavor de quien se abraza en el living por un gol que gritaría en el único estadio querido, una victoria para otra sociedad anónima. La máquina del fútbol siguió su funcionamiento y la máquina de la literatura también en sus ferias de fin de año, demostrando que no necesita sino consumidores. Que compren libros sin poder abrirlos. Que confíen en que transmitan los partidos de sus equipos. Y eso soy, desde el living, escribiendo.

Hemos visto pasar un mes donde todo se trató de digitalizar y se perdió esa euforia del encuentro que tenían esos lugares (un botón de muestra: el primer entrevistado de la etapa Grado Cero de este suplemento fue el poeta argentino Mariano Blatt, quien visitó Valparaíso en diciembre del 2017, para la FILVA). Todos tratamos de sobrevivir y es válido, pero así como el fútbol no existe sin gente las ferias del libro no existen sin público. Tampoco la literatura, porque cada diciembre era una inyección tan económica como de sentido para libros que nunca se vendían tanto como en la Furia del Libro. Para la labor, al fin y al cabo.

La polémica del año en el fútbol internacional es por el VAR y en la literatura no lo hay. Los jurados siguen su camino repitiéndose en la última premiación. Si esto es importante, se preguntan los que tienen su lugar asegurado, claro que lo es, en una provincia sí podría tener importancia en la vida laboral y en el entorno de una escritora ganar algo así. Echamos tanto de menos que premiaran un poemario en particular, tan hecho de belleza como de verdad.

En el mismo partido en el que me abrazaba en el living, sintiendo acaso el cinco por ciento de la emoción que tendría en vivo por salvar la categoría, imaginando que no habría llegado a esa instancia de tanto alegar en el estadio contra quienes vienen a robar, descendió al limbo del profesionalismo Valdivia. Su lateral es Dagoberto Curimilla. Recuerdo que tras el campeonato de la Unión Española 2013, Esteban Abarzúa escribió en LUN sobre la importancia de haber salido campeón y haber dado la vuelta olímpica emocionado con su hijo, comparándolo con otros jugadores de la generación dorada con que compartió el sub 20 2007. ¿Qué es lo importante? Eso es íntimo, parecía el koan zen de la columna. Las condiciones no permiten volver universal el valor de un logro.  

Es íntimo, como la lectura, antes de ser social. Abrir un libro que no aparezca en la publicidad de otros medios o en las web que han creado las editoriales, ni siquiera acá por supuesto, descubrir, encontrar algo que nos haga sentido. Será la vuelta olímpica más larga, cuando llegue otra vez ese momento de encontrarnos.