Del fanzine al libro: cómics independientes

El noveno arte siempre ha apropiado elementos de las demás disciplinas. A través de los testimonios de Josefina González y Denisse Valdenegro conectamos su práctica con la literatura de forma objetiva (la relación productiva casera) y subjetiva (la escritura misma).

Las paredes de las piezas de los amigos del pasado. Recuerdo dos: la de una chica en Quillota que tenía todos los letreros de la señalética del tránsito y la de un colega que tenía todas las páginas de Anarko en ellas, ese cómic que hacía Jucca y que protagonizaba un metalero con humor extremo e implacable. El cabro era una coleccionista que no le interesaba coleccionar, en la liviandad del fanzine armaba otro tramado alrededor de su cama, con la complejidad de lo inesperado. Porque el fanzine es Punk porque no hay futuro. Y no lo había tampoco para ese personaje porteño ni para su creador, que caminaba las mismas calles y códigos culturales que nosotros entonces. Para los fanzine no hay mañana, deben quemarse en sí mismos para seguir andando.

También recuerdo paredes decoradas con hojas de libros. Eran paredes con poemas de toda época. Una pared de cómics vinculables a la literatura podría tener hitos como Sueño de una noche de verano(1991), donde Neil Gaiman adapta, para su personaje Sandman, a Shakespeare, ganando el premio Lovecraft, habitualmente dado entonces a escritores. Más cerca podríamos imaginar páginas de Enrique Lihn (una versión de Roma la loba está en memoriachilena.cl) y Alejandro Jodorowsky, este último en particular quizá dio sus mejores páginas en este formato.

Hoy Anarko es una pieza de época, ya no es sólo un fanzine que se vende por monedas, sino también en libros. Ya para el recuerdo inicial había estirado por muchos años su vida en formato de combate. Supongo que así pasa con el fanzine, es para el momento. Y sé que las paredes de los dos mil no son las mismas de estos años.

Oficinismo

«Cierta noche me encontraba sentado en la cama de la habitación de la pensión de Bunker Hill en que me hospedaba, en el centro mismo de Los Angeles. Era una noche de importancia vital para mí, ya que tenía que tomar una decisión relativa a la pensión. O pagaba o me iba: es lo que decía la nota, la nota que la dueña me había deslizado por debajo de la puerta. Un problema relevante, merecedor de una atención enorme. Lo resolví apagando la luz y echándome a dormir».

Así comienza la novela Pregúntale al polvo(1939) de John Fante, y así también terminan las noches de Ramón, quizá el personaje más perfecto para pegar en la pared de una pensión de un joven profesional quebrado, en esta juventud que alargamos cada vez más. El realismo sucio es chileno en esas páginas. Perteneciente a la saga Momentos rata de Denisse Valdenegro, es parte de un mundo creativo que ha aparecido en fanzines y en plataformas digitales, y que ahora es reunido tras una selección en Oficinismo (Montacerdos). Su capacidad de convocar puede ser graficada en números: dos mil seguidores en Instagram.

¿Cuál fue el proceso de Oficinismo? ¿Partió digital o impreso?

Partió siendo digital y un año después empecé a sacar fanzine.

¿Por qué decidiste sacarlo impreso?

Por qué me gustaba cómo se veía en papel, fue por eso. Encontré entretenido diagramar.

¿Cuántos hiciste?

Como veinte números.

¿Cómo lo hacías circular?

El primer número lo regalé a gente que le interesaran los fanzine, el segundo lo vendí a trescientos pesos. Lo vendí en la calle y en el metro. Después conocí a gente que hacía fanzine que me empezaron a invitar a ferias.

¿Crees que lo van a leer más ahora como libro?

Va a llegar a otra gente, porque el fanzine no es tan bacán como el libro, no es tan duradero tampoco.

¿Dibujas en digital o mano?

A mano[En su Instagram se pueden ver cuadernos].

¿A qué trabajos chilenos te sientes cercano a Oficinismo?

Fredy Merkén[él hace el prólogo en el libro]. Es que casi todos pintan sus dibujos, yo ocupó blanco y negro. Los Osos Poéticos & Filosóficos de repente.

¿En quién te basaste para construir Ramón?

Primero en un amigo, que se llama Juan Pablo, que era muy rata, tenía eso de ir a los vinos de honor. Después de mí cuenta que yo también hago esa hueá, todos la hacen. Es hombre porque está basado en él.

¿Por qué eliges animales que hablen en otras tiras?

Me da risa ver a animales hablando.

Cuándo haces apropiación para Oficinismo, de una película o de Condorito, ¿te preocupa el tema de los derechos de autor?

Es que nunca pensé que iba a estar en un libro, entonces nunca me preocupé de eso. Por ejemplo el cómic donde dibujé a Condorito no sé si estuvo bien que lo hayamos publicado.

¿Cómo fue la selección para el libro?

Pasé un lote, y después fuimos descartando los que tenían mucho texto, los que eran demasiado fomes, y otros que tenían muchos problemas con derechos de autor.

¿Cómo fue el proceso de pasar a libro?

Fue como el 2014, ni siquiera existía Momentos rata, y después se retomó la idea el 2017 y ahí ya tenía más material. Hasta dejé de dibujar en algunos momentos.

¿Con esto es el fin de Oficinismo?

Todavía no sé, tengo en mente historias de Momentos rata. Es que se llama así el libro porque por lo menos la mitad de los dibujos los escribí cuando estaba trabajando en oficina.

Claro, sin trabajos de mierda no hay Oficinismo. ¿Y en qué trabajas ahora?

Ahora soy cesante, estoy volviendo a dibujar recién, y a ahí voy a ver qué sale.

Algo que no está en el libro son las entrevistas que le hacías a escritores. ¿A quién entrevistaste?

A Carlos Cardani, al Leo Paredes, al Jonnathan Opazo.

¿Qué vínculo tenías con ellos?

Con Cardani porque hice los dibujos de Caldo de Cardán. En realidad quería preguntarle puras estupideces. Con Opazo tuve otra intención, pero quedó medio dark.

¿Sigues llevando diarios?

No sé. De repente. Yo siempre tuve diarios escritos, del 2014 empecé a dibujarlos. Cada cierto tiempo me pongo la meta de dibujar el diario de un mes.

Los ibas subiendo. ¿Cuál crees que era el vínculo de ellos con la literatura?

En ese tiempo tomaba citas, pero ya no mucho.

¿Estás cesante piola o en la angustia?

En la angustia.

No se ve el glamour santiaguino en Oficinismo.

Es que los buinenses tenemos otra vida porque tenemos micro hasta las 11, no podemos tener la vida nocturna de los santiaguinos.

¿Dónde encuentras los cómics que a ti te interesan?

Mis amigos me recomiendan Instagrams o en ferias.

Del aforismo al novelón

El chiste siempre esconde algo. Activa los prejuicios acerca de minorías o mujeres, por ejemplo, siempre tiene un trasfondo político. Como Chaplin cuando se tira en los engranajes de la fábrica en Tiempos modernos, la risa detiene el tiempo.

En el infinito Scroll de Facebook, que es la pérdida de tiempo en sí, Josefina González logra suspender la nada con pequeños juegos de palabras. Una letra alterada, un pequeño desvío que recuerda las posibilidades, activa una pequeña subversión que se va acumulando en el hábito de escribirlos, leerlos y olvidarlos.

En los subterráneos del Punk se fabricaban libros que iban contra el trabajo. Y de esa estética sucia parecen emerger las compilaciones Mundo absurdo #1 y #2. Imágenes icónicas alrededor de chistes, todos pegados sobre superficies blancas de hojas de oficio.

¿Cómo nació tu fanzine?

Estaba en una etapa de bloqueo artístico[Hace dramaturgia, actúa y música]. Posteaba los chistes y una amiga que tenía una editorial me propuso hacer un fanzine. Cuento corto: esa editorial se disolvió, y dije: filo, lo hago yo no más. Había hecho un fanzine muy chica, me compraba fanzines punkis en las tocatas. Compre una ruma de hojas de oficio y empecé a imprimir los chistes e imágenes, porque siempre lo imaginé medio collage. Eso atravesó de los monos que veía cuando chica hasta los que me gustan ahora. Y lo hice como en una semana, lo doblé yo misma uno por uno, lo corchetié, lo guillotiné, lo metí a una bolsa, listo, sería todo. Después hicimos un lanzamiento donde todos se portaron como el pico. Después pasó un tiempo e hice el segundo y las otras cosas que hago fueron agarrando vuelo que el tercero todavía no sale. Quería sacarlo trimestral. Todos los fanzines que he sacado he doblado yo hoja por hoja, una hueá muy manual que hace que sean pocos los fanzine, pero que a mí me gusta porque me pongo a ver documentales de crímenes que no veo en otro contexto. Pero me he metido en un ritmo de cosas que no puedo hacerlo así que lo quiero sacar con una editorial.

¿Con quién lo vas a sacar?

Independiente, pero lo voy a imprimir en LOM. Pero la parte de recortar sigue. Imprimo los monitos todo blanco y negro, después por atrás le pego adhesivo, lo recorto y los voy pegando. Tengo un método, eso me divierte un montón.

¿Es un caos planificado el que se monta en la página blanca?

0 planificado. El original que es a color está hecho pico, se está desintegrando, pegando scoth , Tengo que scanearlo.

¿Cuántos hiciste?

No sé porque soy súper desordenada. Calculo que debo haber hecho unos 200. ¿Cuántos es 200 x 11?

2200.

Doblé 2200 páginas, pero pueden ser hartos más.

¿Y qué te pasa con el fanzine Punk?

Primero que eran súper baratos, iba a las tocatas de chica, sobre todo a las Hardcore, a las bien políticas. Terminé el colegio en Estados Unidos, e iba a las tocatas pero allá casi no había fanzines en la ciudad donde vivía. Recuerdo especialmente un invierno que vine que compré 700000 fanzines y después tenía amigos que me mandaban por correo y tenía una gran colección. Lo más bacán es que costaban 100 pesos. Una vez cometí el error de prestárselos todos a una misma persona y nunca volvieron.

¿Pegas primero los textos o los monos?

Voy armando ahí mismo. Si pongo un mono al lado de un texto y me da risa, casi todos los monos me dan risa, voy jugando. Tengo la idea cuando tenga 5 o 10 hechos hacer un libro grande, pero ahí voy a tener un problema heavy porque más de la mitad de las hueás me las robo. ¿Y quién me va a demandar? ¿Un hueón de Internet que hizo un meme? Me paso por la raja la autoría de los chistes, algunos los he escuchado y otros descaradamente me los he robado. Stephen King escribió una memoria On Writing entonces cuenta que su primer Best Seller fue a ver una película de ciencia ficción y terror que termina con una escena macabra, y se le ocurrió que lo podía escribir y su hermano tenía un diario. El hueón escribió esta historia, le hizo una portada y los vendió todos, después lo cacharon, lo pichulearon y tuvo que devolver la plata.

Ese problema pareciera que no va a existir.

Qué vai a hacer, si todo el mundo hace memes de Los Simpson. Ya no sé cuál es el límite, quizá qué va a haber pasado porque no creo que sea a menos de dos años. Si hago un libro le voy a poner en Creative Commons, dejando en claro que nada me pertenece. Donando también los chistes a la ciencia.

Tú has visto fanzines del estilo del tuyo, del punk.

No, no lo veo en la cantidad de antes. Si yo tenía una caja entera. Todavía hay pero no ´se doden encontrarlos.

¿Tus fanzine cuándo tocas los vendes?

La verdad es que nunca ando trayendo, los llevé a la librería. Vivía con un amigo que los repartía en bici a cambio que yo cocinara fideos. Estábamos un poco en la inopia más absoluta.

¿Qué lugar ocupa la literatura en tu vida?

Ese fue mi primer amor, de chica leía mucho. Leí mucha literatura de terror, chatarra, que me encantaban. Estos últimos años he leído harto después de un bajón. Escribí columnas pero terminaron y menos mal, porque estaba cayendo en una fórmula entre los 2000 y 4000 caracteres. Mi sueño es escribir un libro grande, no el chiquitito que tengo. Lo intenté un tiempo, la tengo parada. Quiero escribir un libro de ficción, ojalá una novela, no un libro de cuentos. Creo que estoy en edad de merecer un novelón. Lo voy a empezar a hacer muy pronto.

Poesía, lecciones de vida dice en su portada

[Se ríe] También dice para mayores de 18 años. No tengo mucha onda con el chiste de doble sentido, soy nerd, me gusta el chiste fome, las palabras.

¿Qué hay en el humor que te interesa?

Tuve una experiencia media cercana a Naranja mecánica que nadie toma en serio. Entre los 11 y los 13 años viví en Australia, en el vuelo de vuelta de mínimo 22 horas, quedé frente a la pantalla, y todas esas horas de vuelvo vi Mr. Bean. Mi egreso de Arte, en pintura, pinté Mr Bean, me da ganas de vomitar. Yo pasé hartos años sin reírme, no fui una persona muy alegre y de repente me dio todo risa y eso me ha salvado.

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